Vitroplant
Micropropagación
El punto fuerte de Vitroplant Italia es la multiplicación “in vitro” o “micropropagación”, una técnica de fundamental importancia para el desarrollo del viverismo moderno.
La propagación “in vitro” o micropropagación es una técnica de propagación vegetativa realizada en condiciones estériles que permite la multiplicación rápida y a gran escala de especies vegetales.
Mediante este sistema se obtienen plántulas enraizadas, morfológicamente uniformes y genéticamente idénticas. Esta técnica permite multiplicar portainjertos, variedades de difícil enraizamiento y plantas complejas de propagar mediante métodos tradicionales. El cultivo “in vitro” representa una herramienta de alto valor para el sector viverista y para la certificación genética y fitosanitaria, ya que permite obtener material vegetal con características sanitarias y pureza genética preservadas.
Colocación in vitro
La colocación “in vitro” consiste en el muestreo de brotes de una planta madre, en base a un perfil sanitario garantizado y una identidad genética comprobada.
Los brotes se limpian cuidadosamente y se esterilizan con hipoclorito de sodio u otros agentes químicos desinfectantes. Tras la adaptación a las condiciones “in vitro”, se procede a la multiplicación industrial del material vegetal siguiendo los procedimientos y protocolos establecidos por la empresa.
El plan de multiplicación in vitro abarca todos los procedimientos que sigue el material vegetal, desde su colocación inicial in vitro hasta las fases de enraizamiento y aclimatación en invernadero.
Ventajas de la Micropropagación
La micropropagación ofrece numerosas ventajas, entre ellas:
- Preservación de plantas madre en invernaderos aislados, lo que permite un control altamente preciso para la certificación sanitaria y genética.
- Propagación independiente de las variaciones estacionales, permitiendo producir material vegetal en función de la demanda del mercado y no de los ciclos estacionales.
- Multiplicación eficiente de especies o genotipos difíciles de propagar, especialmente aquellos con bajo potencial rizogénico, difíciles de reproducir mediante técnicas tradicionales.
- Alta capacidad de producción en espacio y tiempo reducidos, lo que incrementa significativamente la eficiencia de producción.
- Uniformidad genética garantizada, asegurando que las nuevas plantas sean idénticas a la planta madre.
- Producción de plantas libres de virus, mejorando la sanidad general del material vegetal y reduciendo el riesgo de propagación de enfermedades.
- Conservación del germoplasma a largo plazo, preservando características genéticas valiosas de especies o genotipos poco difundidos pero genéticamente importantes. En lugar de depender de colecciones a campo abierto, ahora pueden conservarse in vitro.
- Reducción del riesgo de variaciones genéticas, garantizando mayor estabilidad del material vegetal propagado.
Un poco de historia
Los primeros intentos de cultivar células vegetales “in vitro” y de responder a los conceptos de totipotencia celular se remontan a 1902.
El alemán G. Haberlandt formuló la primera hipótesis sobre la existencia de hormonas de crecimiento, a las que llamó auxinas. Posteriormente, P.R. White en 1939 y F. Skoog en 1944 sentaron las bases para la multiplicación in vitro de tejidos, mientras que T. Murashige formuló los primeros protocolos para la multiplicación del tabaco.
En el contexto de la aplicación del cultivo “in vitro”, la MICROPROPAGACIÓN de plantas de genotipos seleccionados en condiciones estériles ha adquirido una gran importancia.
El objetivo de la micropropagación in vitro (o clonación) es obtener una propagación rápida, partiendo de un segmento de la planta madre.
Las ventajas se reflejan en la sanidad, calidad y uniformidad del material vegetal. Aplicaciones prácticas y científicas de esta técnica, en los cultivos frutales y hortícolas, han sido recogidas en distintas publicaciones por los autores mencionados: T. Murashige y F. Skoog.